“Me decían ‘perro dálmata’ en la escuela”: A los 14 años solo salía de casa de noche para evitar las miradas por sus marcas, hoy presume su cuerpo cubierto de lunares con orgullo

Yulianna Yussef no le dio importancia a su piel hasta los 8 años.

Nació con un nevus melanocítico congénito, una marca presente desde el primer día que le cubre gran parte de la espalda, se extiende hacia el abdomen y deja manchas más pequeñas en las piernas.

Fue entonces cuando empezó a notar “todos esos ojos sobre mí”. En el colegio le gritaban ‘dálmata’, ‘jirafa’ y ‘vaca’, y algunos padres no dejaban que sus hijos jugaran con ella por miedo a que fuera contagiosa.

A los 14 años, en lo peor del acoso, solo salía de casa de noche para evitar comentarios y miradas.

Desconocidos le ofrecían consejos para quitarse sus ‘verrugas’ y ella temía que nadie querría a una chica con la espalda oscura y con vello.

Probó tratamientos, pero la única solución real era un injerto de piel, con más de una docena de operaciones. Decidió no hacerlo.

Hoy, desde Varsovia, usa Instagram con la etiqueta #bareyourbirthmark para mostrar su piel tal como es.

Dice sentirse segura y hasta ‘sexy’, y recibe cientos de mensajes que la llaman hermosa y fuerte.

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